Con el paso cambiado
ensimismados y ajenos, apáticos;
atrapados en desvelos y espinas;
engarzados con hilo de hielo;
asomados al mundo sin verlo;
caminando descalzos sin suelo;
pisando palabras, silencios;
inundadas sus venas de ilusiones ficticias,
rancias tristezas anochecidas al
alba,
adormecidas nostalgias silentes y
heridas.
Peregrinos sin bordón ni
aliento
por caminos angostos,
sin sombra, sin forma, sin fondo;
fundidos en la llama del tiempo
sobre senderos de cera dormidos;
sudor, cansancio, esperanza y hastío;
un paso tras otro, sin huella.
Callejeando en la noche, aturdidos,
buscando en la sombra deforme
primaveras perdidas... ha tiempo
olvidadas;
recuerdos fugaces, furtivos
como besos robados al viento.
Avisa la vida y susurra al oído,
mientras mece en sus brazos
sentimientos dolidos, rotos,
desgastados por su caminar constante
con el paso cambiado, aturdido,
por caminos de nadie... sin aliento...
sin miedo.
