abierta a la adversidad de sus
vaivenes,
fruncido el ceño airado de sus sienes,
midiendo cada paso, cada empeño,
sacudiendo despechada como sueño
la tierra en su caminar taimado.
Meciéndose como hoja entre las ramas
intenta medrar con casi todo,
sutil pero exigente en tiempo y modo,
ávida de convicción abierta el alma,
no ceja en ningún
intento
cambiar pasividad por incomodo.
Danza al compás de ilusiones consumidas,
pasos cadenciosos, notas atrevidas,
ironías en lance de vestido afarolado,
destino ceñido a la cintura,
abotonado,
grosera silueta de perfil en el piano,
Cadenciosa secuencia de avatares
a borbotones avivando pensamientos,
que tantas veces abrazara sentimientos
sensuales a galope, despechados,
frágiles, sutiles, celosos, deseados,
codicia de pasión, soberbia en vano.
