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Palabra perdida

 Palabra perdida

Que hable a la luz de las velas
al calor de la noche encendidas;




entrañas abiertas a un mundo
de océanos que agitan tristezas;
que no hay paz en rincones dormidos,
ni sosiego en esquinas abiertas;
planta, el viento, cara a los bulos
que borra de bocas inciertas...
Carcelera de noche, viajera cansada.
Centinela, aturdida, de sueños perdidos.
Rehén de recuerdos... emociones y... causas...
que no es la vida razón de cargo,
ni peaje de ilusiones vencidas,
ni el peso de viajar en la lengua
a punta de palabra perdida...
ni tampoco el miedo a quedar, por torpeza,
atrapada entre dudas y  silencios... cautiva.

Sombra

 Sombra

Discreta sutileza en la figura,
escurridiza al ojo, si encogida,
esconde su misterio, apercibida,
como luz de candela mientras dura.
En la noche, esconde su negrura,
por saber en su suerte protegida
la seda de sus grises, extendida,
bailada por el viento en su locura.




Inesperada luz que la delata ,
si el sol, distraído, se destapa
perdiendo su rubor por los rincones.
Como mancha de aceite, se desliza,
tapando sus oscuros con ceniza,
inquietudes, recelos y temores.

Luna, luna

Luna, luna
Hipnotizando la noche
entre destellos de nácar;
ruborizada y sonriente
enamora la mañana.
 Gris perla pintados sus ojos;
de plata, su sonrisa blanca;
cubre con seda la noche
para encandilarle el alma
refugiándola en su aliento
y entre caricias mimarla.
Entre cortejo de estrellas
y perfumada de amores
seduce al firmamento
para lucir sus pasiones,
avivar sentimientos,
y engalanar de colores
el camino a su aposento.
Luce con sutil elegancia
entre matices y tonos
el misterio de su viso;
dejando huella de aviso
para ostentar su arrogancia
 llevando a paso de danza
enamoramientos y hechizo.
Lozana y fresca... desnuda
tímida y sensual... serena,
desafía sin vanidad
la hegemonía de la Tierra.
Mecen su sombra las olas,
desnuda baila con ellas
seduciendo al firmamento
quién como viento travieso
no quiere que baile sola.
Sabiéndose hermosa, sonríe;
no pueden darse reproches
a una luna enamorada
que lleva en su rostro grabada
la sutileza por broche.
Ya la noche, anochecida,
ya la mañana, avisada,
toca recoger los vuelos
de tanta seda aireada.
Señuelos de noche tarda,
que al albor, por madrugada,
despiertan con voz quebrada
y pinceladas de fuego
un día más... un día nuevo.

De la mano del tiempo

 De la mano del tiempo Dame la mano y camina tiempo que deambulas solo; caballero de espuelas y camino; escudero de insomnios y sosie...