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De la mano del tiempo

 De la mano del tiempo

Dame la mano y camina
tiempo que deambulas solo;
caballero de espuelas y camino;
escudero de insomnios y sosiegos;
alquimista de olvidos y recuerdos;
carcelero de sueños y secretos;
tesorero de promesas y deseos;
árbitro de encuentros y destinos;
bordón de minutos incansables;
que, a vuelta de todo y vigilante,
amaneces preparando tu retorno.
Una y mil veces tu mirada perdida
sumida en inacción consciente
dibuja una sonrisa complaciente
huella efímera de tu voluntad dormida.




Caminas callado y en silencio
a la luz de la luna paso a paso,
desnudando con sigilo primaveras
en los brazos de veranos ya pasados.
Ni límites ni fronteras, sólo pasos;
las agujas del reloj mueven sus hilos
anocheciendo en el rostro de la vida
a ritmo de tu tic tac inapelable.
Verdugo despiadado, espina y rosa;
pavesa de sarmiento consumido;
otro tiempo silencioso; ya cumplido;
riguroso y resuelto sin correr, camina.
Con paso firme por dentro; decidido;
inyectas de vida las venas de los sueños
para que sin darnos cuenta, envejeciendo,
desgranemos la espiga del olvido.

Sombra silencio sueños y palabras

 Sombra, silencio, sueños y palabras

Que no se haga silencio y hable;
que las palabras broten del alma dormida;
corra el eco a acompañarlas
y caminen con mimo; descalzas;
elevándose al paso bailando,
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Remolino de sueños... sombra
descalza y desnuda, callada,
tiritando; contenido el aliento;
esperando despierte el alba
y hurgue en aturdidas razones
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Brisa que despierta madrugadas;
centinela del sol en su descanso;
invitando la luna hacia su ocaso
y; en pleno universo de la vida;
caminando despaciosa... caminando;
deje, de la mano del viento, ilusiones
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Memoria que habla de ayer
en pasado dormido... en silencio...
invitando a sonreír, tranquila
como rio en su transcurrir pausado;
arrastrando emociones dormidas
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Como duelas de tonel abandonado
marcadas por aros ya cedidos,
inquietan los sentimientos del alma
con frecuencia celosos, dolidos,
como espinas en herida clavadas
abrazadas al tiempo, abrazadas.




Sueños sin voz, palabras;
mordida la lengua... enmudecida;
vértice de secretos desnudos
que sortean lagunas de fango
y palabras ahogadas a voces
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Cinismo suspendido en partituras
sin pautas, sin notas, sin acordes,
hechas para noches sin luna;
indelebles al tiempo perdido;
inventando verdades insípidas
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Sentado a la sombra y aturdido;
perdida la huella de su aliento;
espera el viento madrugadas;
paciente; orientando su sentido,
fundiendo paisaje con miradas
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Embozado en preguntas emboscadas,
desbocadas, mordientes y salinas
viaja la sombra del destino
cabalgando a la grupa de la vida;
por montura: sonrisas ácidas, forzadas,
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Camino conducente a ningún sitio;
estancada hipocresía adormecida;
sombra proyectada del destino;
salpicada de estrellas agotadas,
lágrimas sudorosas... frías...
abrazadas al tiempo, abrazadas.
Arena volada al viento, prisionera
de dunas, en desierto anochecido;
dama solitaria; sombra quebradiza
desgajada de la luna entre fantasmas,
rescoldo de fuego... cenizas...
abrazadas al tiempo, abrazadas.

Fantasía

 Fantasía

Tímida... entre sueños escondida;
flotando en brazos del silencio;
mordidos los labios... sonriendo,
acaricia las olas de la vida.
Pasajera del tiempo y la distancia;
su equipaje, el destino, una mirada,
su aliento, su encanto y su misterio.
Hechizo y fuego... seductora;
marea de embrujo embravecida;
siempre en la memoria recogida,




guardián discreta de su gloria...
Desnuda al alba... como brisa;
poesía y canción de primavera;
abrazada al placer, no tiene prisa;
amante, pasional... enredadera.
Explosión de colores, mariposa;
pícara, dulce, caprichosa;
ramillete de romances, altanera;
mensajera de amor... labios de rosa.

Soledad imagen sin sombra

 Soledad

En su esencia embozada,
contenido el aliento;
los labios resecos,
la lengua mordida;
al destino entregada
entre hieles y viento.
Cadenas, los días,
que pesan y arrastran
sueños de barro dormido,
ilusiones frustradas...
En su avanzar, cansada
por tanto tiempo perdido.
Asidua al alba amanece
desperezando el día, sin prisa;
vestida en sueños insinúa
en su despertar pausada...
no quiere seguir camino.




Huella que avanza callada
entre emociones vacías,
afectos ácidos, tristeza;
amarga felicidad, huida
en silencio irreflexivo
dejando atrás lágrimas... risas.
Mirada enajenada, perdida;
en punto muerto y vencida
en la retina opaca;
sentimientos de humo
huidizos, sin norte,
frágiles e inconexos,
sin sentido, sin vida.
De la esperanza al hastío
transita imperceptible;
presente y futuro en pasado,
la garganta anudada;
el corazón: encogido,
en silencio,
triste y roto... dormido.
¡Cuantos caminos...! errante
entre
 pasillos y laberintos perdidos;
prudente y silenciosa;
esencial a la existencia
como reflexión al alma;
álbum de sueños y miedos
abierto al mundo... sin norte,
sin aliento... sin destino.

Nostalgia

 Nostalgia

Cómoda en su existir,
discreta;
de sombras y dudas,
cercada;
dueña del pensamiento,
alma;
sosegada emocional,
comprometida;
realidad invisible,
fantasía;




inquieta a borbotones,
desvanecida;
siempre del pasado,
agradecida;
nunca celosa,
entregada;
sigilosa en el tiempo,
escondida;
siempre al ayer,
...orientada;
abrazada a recuerdos,
dormida;
refugiada en la memoria,
cautiva;
ensimismada, paciente,
herida;
 disimulando gemidos,
pasiva;
inalterable a la distancia,
abnegada;
recorriendo el pasado,
callada;
acariciando la ausencia,
sola...
Para en su hombro soñar
recostada.
¡Mascarada de la vida!
Ayer cómplice... hoy,
olvidada...

Huellas

Huellas

¡Que pase el viento!
Avivando candelas,
bisbiseando caricias,
nostalgia y ausencia.
¡Que pase el viento!
Entre besos mecido,
susurrando al oído,
jugando travieso.
¡Que pase el viento!
Dibujando ilusiones,
regalando frescura,
acunando sueños.
¡Que pase el viento!
Alrededor de la luna,
arropado de estrellas,
de reojo... riendo.
¡Que pase el viento!
Que la brisa acaricie
con su aliento los ojos
y dance entre los rizos del pelo.
¡Que pase el viento!
Despacito... quedo,
tímido y fresco
como el aliento.
¡Que pase el viento!
Caminante viajero
de alma desnuda,
destino incierto.



¡Que pase el viento!
De verde esperanza
bañada en fragancia
su lengua de fuego.
¡Que pase el viento!
Y se lleve consigo
huellas y miedos,
fantasías y deseos.
¡...Que pase el viento!

Vanidad

 Vanidad

Que vaya orillita arriba
una vez y la siguiente
amancebada corriente,
porque entre andar o correr,
al aire de buen hacer
silenciarse es más prudente.




Que vaya orillita abajo
crecida, desnuda, sola,
cobijándose en la brisa
haciendo tarde, no prisa,
para encontrar el atajo
que tomara en otra hora.
¡Déjala ir si lo quiere!
¡Que la destierren los celos!
¡Que llore con rabia sus miedos...!
¡Que se confunda en la bruma!
Que el aliento de la espuma
descubra el daño que hiere.
Vuela que te vuela y vuele
infame desconfiada; traviesa;
cínica, puritana confesa;
adalid de miserias, altiva;
desafiante al destino, furtiva;
azufre candente aunque hiele.

Entre vaivenes

 Entre vaivenes

Corretea la vida la palma de la mano
abierta a la adversidad de sus vaivenes,
fruncido el ceño airado de sus sienes,
midiendo cada paso, cada empeño,
sacudiendo despechada como sueño
la tierra en su caminar taimado.
Meciéndose... en la palma de la mano
inquieta intenta medrar con casi todo,
sutil pero exigente en tiempo y modo,
ávida de convicción abierta al viento,
no deja a improvisación ningún intento
que cambie trasnochar por un temprano.




Danza... en la palma de la mano
entre jadeos de ilusiones consumidas,
pasos cadenciosos, notas atrevidas,
ironías en lance de vestido afarolado,
destino ceñido a la cintura, abotonado,
grosera silueta de perfil en el piano.
Irónica... ríe en la palma de la mano
a borbotones avivando pensamientos,
que tantas veces abrazara sentimientos,
sensuales a galope, despechados,
frágiles, sutiles, celosos, deseados,
codicia de pasión, soberbia en vano.

Soñar y vivir

 Soñar y vivir

Soñar, soñar... soñar y vivir;
alimentar ilusiones, caminar,
...caminar descalzos, volar;
dejarse llevar, sonreír;
entregarse al tiempo, levitar;
soñar, soñar... soñar y vivir
Desnudar el día, respirar,
y a la sinceridad, servir;
urdir la tristeza, gozar;
hacer del sosiego, lealtad,
de la paciencia, solaz;
soñar, soñar... soñar y vivir.




En la pasión gravitar,
en la espontaneidad, fluir,
en la sabiduría, navegar
y geométricamente, buscar,
un vértice para resistir;
soñar, soñar... soñar y vivir.
De entre laberintos, salir;
nómadas del destino, burlar
sentidos sin dibujar,
sentimientos por descubrir,
emociones por cortejar...
soñar, soñar... soñar y vivir.

Amaneció


Amaneció

Amaneció un día, el crepúsculo urdió la noche,
en sus manos, el relente de la madrugada
hizo las veces de lágrimas, tibias, pero lágrimas,
que humedecían tierna y ávidamente
las razones de una sonrisa perezosa
tiritando entre nubes de pasión, acostada,
y “azúcares” asomados al albor del deseo.




...Desnudo en sentimiento espontáneo;
acurrucados los párpados, “lastimosos”,
extiende los brazos, en gesto cómplice,
para trabar con dulzura acomodada
preguntas y susurros... Unas, sobre nada;
otros, protagonistas de la realidad...

Duende silencio nada

 Duende, silencio, nada

Como una melodía, callado,
arropado en la capa de su duende;
mudas y contenidas las notas;
subyace en el tiempo
viendo como el hechizo, idílico,
se convierte en resaca de una ola
que vibra en los vaivenes del eco
mecida en rescoldo de inquietudes,
y, sabiéndose interesante, apetecible,
como fruto que en árbol enmudece
al albor de las yemas y las sabias,
a la espera que el rubor de la piel
despierte la belleza de su gracia.
El atractivo de su esencia, se encarna
como espina en dedo;
y, sibilino, en presencia etérea,
siembra de intención, estanca,
las páginas de sombra y de misterio
que, de forma anodina, extiende
y convierte en fantasma y mito.




Su lenguaje marca tendencia;
incita a seguirlo, imitarlo;
la dificultad para obviarlo
lo hace interesante, deseado,
él, lo sabe y se pavonea, soberbio.
Vencerlo, es una contienda agotadora;
proponérselo, es claudicar a su efecto;
con la mirada, bloquea, invade;
con un hilo de su aliento, atrae
definiendo sus límites y convenciendo
de que claros y oscuros son indicio
de intriga, más malévola que limpia.
Cerrada la boca, observa el pensamiento,
estremece con la mirada, hiela y arde.
Hierático, induce a imaginar, sonríe,
respira, conteniendo el aliento; inquieta,
guarda con desmesura el alma de su semblante.
Intuir el camino de su intención... Es tarea ardua,
...casi imposible.

Se dejan caer las hojas

 Caer las hojas

...Caen las hojas, lo hacen sin ruido;
...su ruido, no es ruido, es murmullo,
caen sin querer, sin proponérselo,
se apoyan unas en otras, se animan;
se confidencian y se dejan llevar en su nostalgia...
No caen por si solas, algo les empuja...
¡Qué va!, ¡eso creen!, ...simplemente, ...caen.
Se escuchan en su vuelo, ¡eso creen! ...No se inmutan.
Carece de importancia, para ellas, saber que cambian de lugar,
...”porque, no se mueven”...
Sólo caen; no se interrumpen en su trayecto,
¡ni mucho menos!, ¡tampoco se esquivan!, ...se dejan hacer.
...Es el viento quien les empuja; pero, ellas, no lo saben,
¡o quizás, si!; pero, el morbo, les incita a ignorarlo.
¡No se oyen!, ¡no les preocupa!, ¡no les importa!
Se miran, en su cruce de caminos, a diferentes alturas.
Livianas y aligeradas en la caída, unas; pesadas, otras; reticentes, las más;
despreocupadas, las que menos sentido dan a su existencia etérea.
...En caída libre, insustanciales episodios, ...los anales de su historia, ...están escritos:
Si son caducas, cada año, estrenan vestido;
si son perennes, la rutina les aburre, la indumentaria les pesa:
El mismo color, textura, rugosidad, aspereza, tonalidad,
...indiferencia del habitante del campo. ¡Total! ...¡Es la misma hoja!,
con más polvo, con más arrugas, ...¡la misma hoja! ...El mismo individuo natural...
...”Las cosas”, incluidas las hojas, se caen por su propio peso, o porque les empuja la vida,
o porque se cansan de estar erguidas, o porque no hay razón
para permanecer en pie, ni en reposo, ni en espera...
...Todo se cae, porque nada permanece, … “tópico”...
...Cuando las hojas se caen:
-Si lo hacen del árbol, esperan servir de nutrientes; o, ...acabar podridas;
-Si lo hacen de un libro; esperan haber reconfortado, con su poder,
la curiosidad o el ansia de saber de un erudito, de un adicto a la lectura,
o simplemente de un vulgar coleccionista de “adornos y decoración escrita”, o de un curioso; o, ¿por qué no? ...De un simple "hojeador" de páginas y libros, a la caza de una frase con la que lucirse en una cita en un grupo de intelectuales que le superan en acerbo cultural y él, sólo busca la banalidad, o la ordinariez, de aplicar lo inoportuno en el momento de menor conveniencia.




...Cuando las hojas de la vida, se caen, puede ser por propia languidez moral, y esas hojas, ya no son
ni literarias, ni vitales, ni vivenciales, ni curiosas, ni de colección, ...ni tan siquiera componente del mantillo vital para la pirámide de la vida....
….¡Cuando las hojas, de la vida, se caen, cae con ellas la existencia de una libertad, de una realidad vivencial dulce o amarga o ambas cosas, ...de una paz interior. O, la losa de la desilusión de lo que de la vida se esperaba y ella no ha sabido sino guardar su egoísmo, para zaherir a otros incautos, que en el desconocimiento, se entregan a ella creyendo ser los primeros conquistadores de la verdad, de su verdad, ...de nada.....

Coplilla a una llama.

 Coplilla a una llama




Evoca, árida, la llama;
cenicienta en la colina;
en su pardo despertar, callada,
para asomada a la cima,
blandir en crisoles, su daga,
perpetuando la ira.

Que no se le vuelen

 Que no se le vuelen

Y, a la vida,
...se le vuelan las hojas.
...En ellas; su memoria,
casi imperceptible,
se arropa
bajo la sábana de las palabras.
Acurrucada,
entre los pliegues de los renglones,
se deja ver tras las comas, los puntos,
la nostalgia, ...sutilezas y metáforas.
Vehemente; pero, tierna,
se insinúa...




Entre exclamaciones y pausas,
hojea las páginas;
pasea por sus aristas;
desgrana las tramas;
gesticula, ríe y habla...
Con sosiego,
recuesta su alma
despierta y cansada,
entre sentimientos;
para así, meditarlos,
abrir sus entrañas,
tamizar sus colores,
conjugar sus intenciones,
entenderlas, acariciarlas;
porque,
...se le vuelan las hojas,
y en ellas, las reflexiones,
las emociones vividas,
los sentimientos y sus rincones,
...las risas de ayer,
los caprichos sencillos,
la letra de las canciones
que hacían delicias...,
y en el balcón de la vida,
ilusiones...
...Ni el peso de los renglones,
ni las comas, ni los puntos,
ni sentimientos, ni emociones,
ni cariños, ni intención,
ni pensamientos,
ni ilusiones, ni canciones...
...Son capaces de impedir,
que a empujones,
a la vida, las hojas,
...se las vuele el tiempo.

Hipocresía

 Hipocresía

Rescoldo de lava, hiriente;
hace de la oscuridad, camino,
y de su inquietante sino,
bastión de miedos... silente.
Fría y pertinaz, asombra;
ilustre, celebridad, desafiante;
con avariento semblante
enreda, celada, su sombra.




Infame, desafía y excusa;
disculpa la afrenta emboscada;
mezclando en su lengua, zafada,
conducta y soberbia confusa.
Amotina endiosada la estela
que imbrica realismo a su fama;
tañida en volteo de campana
y oculta en pañuelo de seda.

Deja el tiempo que corra.

Deja el tiempo que corra

Deja el tiempo que corra
por el caudal de la vida...
...Deja saciar su razón
entre argumentos crecida.
...Deja crecer su existencia
en necesidad convencida.
...Deja ahogar su altivez
en desengaños prendida.
...Deja escuchar su queja
entre sollozos dormida.
...Deja limpiar su conciencia
por si agigantada y podrida.
...Deja lavar su mentira
de frialdad ennegrecida.
...Deja cantar su tristeza
en remordimiento hundida.
Deja el tiempo que corra
por el umbral de la vida...




...Deja nacer tu razón
que la suya, ya es crecida.
...Deja brillar tu existencia
que la suya, sola brilla.
...Deja aflorar tu verdad
sin mantenerla escondida.
...Reta y desafía con pasión
la hipocresía envilecida.
...No sufras por tu conciencia
que la suya, es ya sufrida.
...Haz naufragar la tristeza
por si en goleta cautiva.
Deja el tiempo que corra
por la solaz de tu vida...

Nostalgia

 Nostalgia

Vive en la ansiedad de su misterio,
repasando los surcos de sus sienes,
silenciados, en el sudor que la murmura,
se adentra en la vida, en su largura,
acariciándola en la piel y en sus desdenes.
Tan próxima en la lejanía, tan callada;
audible, más allá, de su silencio opaco;
profundiza, en las llagas del recuerdo,
mirando las huellas de la mano,
mientras brisa, entre suspiros modulada.




Idealiza fantasías en su desvelo;
cuajada en emociones, persevera;
haciendo noche en el cansado olvido,
y acomodada, en el deseo, espera,
la llegada de la luz, que había perdido.
Camina entre recuerdos, poco a poco,
como estando al lado de ellos, más que cerca,
y en el discurrir de su cromático sofoco,
ahoga los anhelos, en sus manos,
rozando la epidermis de su fuerza.

Oscuridad

 Oscuridad

Noctámbula oscuridad,
espabilada;
embozada en capa
y altanera;
armada de florete,
no le fuera,
sorprender la sombra
sin espada.
Eximia en lances
y placeres;
de gesto, altiva,
vanidosa,
corsaria, con donaire,
licenciosa,
hace de quimera
amaneceres.




Adalid de cuitas
y amoríos;
jadea en silencio,
se consuela;
discreta y serena,
mientras vela,
al runrún de su casta
y señorío.
Fantasía lunada,
candileja;
viajera de ilusiones,
peregrina;
crepúsculo de amores,
danzarina;
confidente aduladora,
a quien corteja.
Culpable de aventuras,
legendarias,
traídas del recuerdo,
adormecido,
la impregnan de misterio,
contenido,
en sutiles leyendas,
centenarias.
Sombras que la visten
de mozuela,
entre sedas de pasión,
aligerada;
bulliciosa, pertinaz ,
empecinada;
sensual como miel
sobre hojuela.
Diligente,
diseña sus momentos;
como acero, en fragua,
los caldea;
avivando el fuego,
los moldea,
y discreta,
en el silencio,
los convierte.
Con la aurora,
pinta ojeras al ocaso;
avivando la intención
del pensamiento,
aturdido, en su emoción,
por ser despierto;
temerario de caer,
en el fracaso.
El silencio y su lengua,
son culpables,
de miedos, temores
y leyendas;
duelos, mezquindades
y contiendas,
que la hunden en sueños
infernales.
Al albor de la luna,
pavonea,
entre anhelos, emociones
y gemidos;
los grises de sus ojos
confundidos,
con la sombra blanqueada
de la bruma.
Serena y calma,
en su aposento;
con la luna por pañuelo
y centinela,
atrapada en recuerdos,
se consuela,
viendo, el sueño,
juguetear con el aliento.

De la mano del tiempo

 De la mano del tiempo Dame la mano y camina tiempo que deambulas solo; caballero de espuelas y camino; escudero de insomnios y sosie...